jueves, 17 de mayo de 2012

0196. Testimonio: La historia de Luna - Argentina


Retrato de una nena feliz
La historia de Luna

Luna Rosignolo nació en Santa Rosa, La Pampa, el 15 de enero de 2007 mediante una cesárea programada porque su mamá, Elisabet, había tenido un embarazo de alto riesgo. Con sólo 36 semanas de gestación, Luna estuvo tres días con oxígeno y dos en la lámpara. Se le hicieron los estudios de rigor, incluso la pesquisa universal de hipoacusia que marca al Ley 25.415. Como todo parecía normal, recibió el alta y se fue a casa con su familia.

Pasaron los primeros seis meses y fue su papá quien insistía en que la bebé no escuchaba bien. La consulta a la pediatra no tardó en llegar pero, por tratarse de padres primerizos, les recomendó mayor estimulación, lectura y juegos para incentivarla.

Las cosas no iban bien y casi al año, los Rosignolo fueron derivados a Buenos Aires para consultar con el equipo del Instituto Superior de Otorrinolaringología Profesor Vicente Diamante. Luego de algunos estudios, los especialistas establecieron que Luna tenía hipoacusia neural severa bilateral ó neuropatía auditiva, razón por la cual el estudio de otoemisiones daba positivo: el oído estaba sano, el problema estaba en el nervio auditivo.

Si bien le indicaron usar audífonos –y los utilizó durante 6 meses- los resultados no fueron los esperados. Obediente, se los dejaba colocar pero no le servían pues no reconocía la voz humana y entonces tampoco lograba la expresión oral.

Llegó el gran día....

Mientras tanto, Luna comienza en La Pampa con la estimulación temprana en el CEYAT (Centro Estimulación y Aprendizaje Temprano) con un equipo encabezado por la fonoudióloga Andrea Chirino y por Virginia Chavez, que es la docente que acompaña a la pequeña al jardín realizando la tarea de integración al resto de sus compañeritos.

“Finalmente –cuenta Elisabet- el equipo del Doctor Diamante nos plantea la posibilidad del implante coclear y no lo dudamos. La cirugía fue el 1 de abril de 2009 cuando Luna ya tenía dos años. ¡La operación realizada por el Profesor Diamante fue un éxito!”.

Como siempre, hubo que esperar casi un mes para el encendido del procesador. ”Nosotros estábamos con mucha expectativa, esperamos sus respuestas a los sonidos o a su nombre, pero esto no sucedió de inmediato; pasó un mes, dos meses, tres meses…… hasta que un día cuando regresábamos ambos de trabajar, la comenzamos a llamar desde que nos bajamos del auto (era algo que hacíamos diariamente), ella jugaba de espalda a nosotros muy entretenida hasta que en un momento determinado se dio vuelta y con su manito nos hizo seña de que esperáramos. Fue la emoción más grande de nuestras vidas”, recuerda Elisabet todavía conmovida.

A partir de ese momento, la pequeña comenzó un rápido y continuo avance en su vocabulario y una mejora importante, día a día, de su pronunciación. Empezó el jardín de infantes en un establecimiento privado de educación común con Virginia como maestra integradora.

Luna ya tenía tres años y tan grande fue su crecimiento que los padres decidieron colocarle el segundo implante, esta vez en el oído izquierdo. “Fue algo que nosotros ya veníamos analizando; iniciamos todos los trámites correspondientes y desde hace un mes ya está equipada bilateralmente. Aceptó el segundo implante sin inconvenientes al igual que el primero”, relata Elisabet. Y agrega que la nena, solita, se coloca las bobinas cuando se le caen. “¡Está feliz de poder escuchar, no se los quiere sacar, se los retiramos luego de dormida y los pide enseguida cuando se despierta”, cuenta su mamá.

Creativa, emprendedora y actriz en potencia -participa de todos los actos de jardín- Luna interactúa con sus compañeros, los conoce y los nombra; le gusta la música y bailar. Con sólo tres años, ya reconoce los colores y los identifica, cuenta hasta diez, nombra y reconoce por el nombre a todos los integrantes de su familia.

“Es una nena feliz…. Y nosotros estamos más felices aún por el crecimiento continúo de nuestra hija”, reconocen ambos padres. Y a modo de reflexión, concluyen diciendo que “aceptamos el adelanto de la tecnología porque queríamos que nuestra hija escuchara ya y no quedarnos en el tiempo; aprovechar la plasticidad neuronal propia de la edad. Creemos que es fundamental la estimulación no sólo del equipo de profesionales que la atiende (que es importantísimo) sino también el compromiso de la familia”.

Artículo publicado en:
Revista "Oír ahora.Y siempre"
http://www.oirahoraysiempre.com/revistas/Revista_nro3.pdf
Año 1 - Revista No. 3
Argentina, Octubre 2010 

Página 32.
- Si deseas que publique tu "Tu historia" o la de tu hijo(a) o nieto(a), me escribes a mi email: marleneburitica@hotmail.com

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