martes, 12 de junio de 2012

0221. Testimonios: Esos grandes personajes sordos



Esos grandes personajes sordos

Por Julieta Roffo
Argentina, 01/06/12  

Muchas de las figuras más creativas de la Historia sufrieron problemas serios de hipoacusia

Es un dato casi tan masivo como paradójico: Ludwig van Beethoven empezó a notar su pérdida de audición a los 28 años, en 1798. Veinte años después, el compositor alemán, una de las indiscutibles figuras de la música universal, había quedado sordo por completo. Pero eso no le impidió seguir dedicándose a la creación artística, sino que modificó su estilo: según un estudio realizado por investigadores holandeses, Beethoven fue eliminando de sus partituras las frecuencias que ya no escuchaba. Así sus sinfonías se volvieron menos agudas, e incluso modificó sus instrumentos –tensó más de lo habitual las cuerdas de su piano– para poder seguir trabajando. 

Una de sus más celebradas obras, la Sinfonía nº 9, empezó a componerse cuando Beethoven estaba casi completamente sordo: eso no le impidió poner su genio y su firma a un emblema de la creación artística. Para él, la pérdida de la audición no fue un límite, sino un desafío; y no fue el único personaje histórico que convivió con esta patología. 

El pintor español Francisco de Goya, autor de lienzos como Los fusilamientos del 3 de mayo o las dos Majas –la desnuda y la vestida–, todos expuestos en el Museo del Prado de Madrid, también quedó sordo. Su importancia dentro de las esferas más altas de la sociedad ibérica –fue un prolífico pintor real– conmovió al regente Manuel Godoy, quien ordenó en 1795 que se abriera una primer aula para la enseñanza de sordomudos, y en 1802 inauguró el primer colegio especializado. 

Aunque no fue exhibida públicamente, en 1997 los historiadores catalanes Antonio Gascón y Ramón Ferrerons, que estudiaron la obra del pintor, aseguraron que Goya realizó una lámina –en tinta sepia sobre un fondo ocre– en la que representa un alfabeto manual: “Se trata de un dibujo pedagógico para enseñar a comunicarse con las manos”, explicó Gascón en ese momento. 

En España también, y hace no tantos años, hubo un príncipe sordo: fue Jaime de Borbón y Battenmberg, hijo de Alfonso XIII, de quien debería haber heredado el trono. En su lugar, sin embargo, reinó su hermano Juan, padre del actual monarca. Aunque las crónicas señalan a Jaime como una persona más atenta a lo que ocurría en su país, especialmente en el área cultural, fueron tal vez los prejuicios los que lo alejaron de su primer destino. Alcanza con ver la premiada película El discurso del Rey, esta vez situada en el Reino Unido, para dimensionar hasta dónde puede llegar esa presión pública, silenciosa pero enérgica. 

El inicio de la carrera de Thomas Alva Edison, uno de los inventores más prolíficos que se hayan conocido, se asocia al episodio en el que perdió notoriamente la audición: a principios de la década de 1860, Edison salvó a un niño de ser atropellado por el tren, en Port Huron, Michigan; en ese mismo acto, el creador del fonógrafo quedó prácticamente sordo. El padre del chico, en agradecimiento, le enseñó los conceptos iniciales de la telegrafía, porque a eso se dedicaba en la estación ferroviaria. Ese hombre, J.U. Mackenzie, le cedió su puesto al abandonarlo para incorporarse a las Fuerzas Armadas. 

Ese hecho fortuito puso a Edison en contacto con la tecnología –inventó el fonógrafo, que era un primer dispositivo para reproducir sonidos, y también perfeccionó las lámparas eléctricas–, algo que sellaría su carrera, su vida y la de cientos de miles de personas que pudieron disfrutar de los dispositivos que inventó. 

Otro caso, más cercano en el tiempo, es el de Lou Ferrigno: el físico culturista estadounidense, que se consagró como Mr. Universo y que por su descomunal tamaño interpretó durante cuatro años en una serie televisiva nada menos que al Increíble Hulk, perdió casi totalmente la audición a los tres años. 

“Big Louie”, así se lo conoce popularmente, fue además actor de teatro y de cine, y entrenador personal de Michael Jackson. En una entrevista, consultado por su dificultad sensorial, explicó: “Creo que mi pérdida de audición me ayudó a desarrollar la determinación necesaria dentro de mí para ser lo que soy, y me dio fuerza de carácter”. 

El legado que varios de estos personajes han dejado a la humanidad son prueba suficiente de que la sordera puede ser un obstáculo, pero no tiene por qué ser un muro definitivo.

Ver artículo  http://www.clarin.com/

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