martes, 19 de junio de 2012

0226. Testimonio: Beatriz Casella - Argentina



Beatriz Casella, Gran Buenos Aires

"Conseguir calidad de vida nos permite ser más felices"

Les cuento que en el año 2001 sufrí una hipoacusia súbita de mi oído derecho, a causa de un virus. Sentí un fuerte dolor y me descompuse con pérdida del equilibrio. A los pocos días me recuperé pero empecé a darme cuenta de que no escuchaba; tomaba el teléfono y lo colocaba sobre mi oído derecho y no escuchaba nada. Silencio total. En ese momento me plantearon que iba a ser sorda para toda la vida, que no había ningún tipo de tratamiento posible ya que el nervio auditivo había muerto. 

Fue difícil aceptarlo y empezar a adaptarme a las desorientaciones de los sonidos, a perderme la mitad de las conversaciones en lugares mínimamente ruidosos, a pedir que me repitan muchas veces lo que me decían.

Mi infancia fue muy linda, junto a mis padres y mi hermana. Tengo recuerdos hermosos del colegio en el que estudié desde jardín. A los 17 años supe que quería seguir psicología y así lo hice. Amo mi profesión, siempre digo que no podría hacer otra cosa. Hice un posgrado en psicoanálisis y desde ese momento trabajo en el consultorio que era de mi padre.

Un día, en unas de las consultas de control de mi oído sano, me plantearon que existía una cirugía a partir de la cual podría volver a escuchar. ¡Era desde hacía tiempo lo que necesitaba escuchar! Ahí empezó una larga lucha con la prepaga para que me cubrieran el implante. El día que realicé la prueba del Baha sentí una enorme felicidad, volver a escuchar en estéreo, poder ir conversando por la calle sin tener que orientar mi cabeza para poder hablar con quien me acompañaba, escuchar el celular a pesar de las sirenas, hablar por teléfono apoyando el tubo en el dispositivo. 


No veía la hora de operarme. Nunca sentí miedo, estaba tan convencida que necesitaba ese cambio que me sentía totalmente preparada para enfrentar lo que sea. Y así fue. En septiembre del año pasado me operaron para colocarme el implante. Fue todo un gran éxito, la cirugía sencilla, corta; la recuperación bárbara, sin dolor. Desde marzo uso el Baha todos los días.

Se que puse mucho de mí para que todo saliera tan bien: el deseo de volver a escuchar era mi mayor objetivo. Pero toda esa energía la saque del apoyo y el amor que frente a cada obstáculo que se presentaba me daba mi esposo, mis hijos, mi madre y mis amigos. A ellos les debo las ganas de volver a escuchar y a mis pacientes también les estoy muy agradecida por el cariño que me demostraron.

A quienes estén pasando por una situación previa al implante les aseguro que vale la pena, que se recupera calidad de vida y que es una cirugía sencilla y sin molestias. Si tienen miedos o dudas lo mejor que se puede hacer es preguntar a los profesionales o a pacientes ya operados. Esta fue mi experiencia y hoy mi vida ha cambiado.
Espero que día a día la ciencia siga avanzando para dar solución a cada problema de salud que se nos presenta. Yo esperé y lo conseguí. "Conseguir calidad de vida nos permite ser más felices".

Publicado en:
Revista Oír ahora Y siempre
Año 1 - Número 3Argentina - Octubre 2010
Página No. 20.
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