jueves, 25 de octubre de 2012

0287. Testimonio: Mery Hamilton Rodríguez - Del lenguaje escrito, a la maravilla de la comunicación auditiva - Contenido I



Contenido I
DEL LENGUAJE ESCRITO, A LA MARAVILLA 
DE LA COMUNICACIÓN AUDITIVA 
Escrito por: Mery Hamilton Rodríguez 
Santa Cruz de Tenerife, octubre de 2007. 


Mi nombre es Mª Anunciación Hamilton Rodríguez, (aunque todos me llaman Mery), soy canaria y vivo en Santa Cruz de Tenerife, tengo 41 años. Presento una Hipoacusia Bilateral Profunda, por causa de los antibióticos (para los expertos soy prácticamente sorda, el habla está por encima de mi capacidad auditiva). En estas breves líneas les comentaré el antes y el después, de que me pusieron el implante coclear. 

En mi familia, mi hermana mayor oye perfectamente. Sin embargo, mi hermano menor es también sordo y en estos momentos se está haciendo todas las pruebas para ponerse el implante coclear. Los dos hermanos sordos fuimos operados de la garganta, pero un tratamiento para dichas infecciones nos provocó la perdida progresiva de la audición. Aunque actualmente está en debate si fueron sólo los antibióticos los culpables de mi pérdida auditiva. 

En los años de mi etapa escolar no existían los apoyos pedagógicos, ni logopedas que atendieran mis dificultades académicas, por lo cual nunca me sentí integrada. En desigualdad de condiciones con los demás compañeros de clase, sin ninguna ayuda extra, tenia que aprender todas las asignaturas, algunas de las cuales me amargaron la vida escolar. Es el caso del lenguaje e inglés, con dictados imposibles de entender y menos aún transcribir correctamente lo que creía que oía. 

Afortunadamente en mi ámbito familiar, si comprendían mis dificultades y tuve la suerte de poder tener logopedas y profesores particulares, que fueron realmente los que me enseñaron todo lo que un niño aprende simplemente oyendo. También, gracias al empeño de mi madre recibí clases de ballet, algo que odiaba, pero que me ayudó a tener ritmo y familiarizarme con la música. 

Desde muy pequeña quise siempre ser veterinaria, pero para ello tenía que salir de Tenerife. Me instalé en Las Palmas de Gran Canaria, donde al principio llegué a sentirme muy sola, no me podía comunicar con mi familia por teléfono y dependía de los apuntes de mis compañeros para poder seguir las clases. Durante años asistí a clases como una espectadora ausente, que sólo podía aspirar a ser conocida por los compañeros y profesores e ir sacando poco a poco dicha carrera. 

Al regresar de Las Palmas, con la carrera ya finalizada, tuve unos años con mucho tiempo para mí, y siguiendo los consejos de mi madre, me apunté a clases de pintura. Desde niña siempre me había gustado pintar y hubiese continuado de no ser por la carrera de veterinaria. Hoy en día llevo ya más de 9 años pintando en un estudio con otros compañeros. La pintura es para mí una terapia de relajación, los colores y las formas, me ayudan a desarrollar otros modos de expresión, ya que no necesito estar concentrada en escuchar, y consigo así liberarme de toda la tensión, que implica mi diaria batalla, por no quedar aislada en el mundo de los oyentes. Ahora pintar con el implante, es mucho más agradable, pregunto más, porque puedo por fin entender a la profesora, sin hacer que me lo escriba, incluso puedo seguir un poco las conversaciones de mis compañeros de clase. La pintura además expresa como me siento, por lo general utilizo colores muy vivos y variados, porque me transmiten alegría y tranquilidad. 

Tenía tanto tiempo, porque hacia trabajos esporádicos y de corta duración y en muchas ocasiones después de las entrevistas de trabajo, me rechazaban por la sordera. Por lo tanto, era imposible que pudiera competir laboralmente, con otros veterinarios oyentes, siempre tenía limitaciones y eso impedía que me contrataran. Evidentemente, no me quedaba otra opción que ponerme a estudiar oposiciones. Tras años de preparación me presenté a una y conseguí aprobarla. Ello me ha permitido ser actualmente, Técnico Inspector de Salud Pública, Veterinario Asistencial, cuya función es la de inspeccionar todo tipo de establecimientos relacionados con el sector de la alimentación. Sin embargo, aún superando, en desigualdad de condiciones, unas duras oposiciones, me encontré con la sorpresa de que la propia administración pública incumplía la normativa vigente sobre su obligación de crear plazas para minusválidos, por lo que al final tuve que aceptar una plaza como funcionario interino. He sido la primera veterinaria minusválida, que ha aprobado unas oposiciones del grupo A, aquí en Canarias. Actualmente trabajo en el Matadero Insular de Tenerife, con otros dos compañeros de profesión, que son los que se comunican oralmente y hablan por teléfono con los ganaderos y demás personal, relacionado con la inspección y el matadero. Considero que por ahora éste es el mejor trabajo que puedo desarrollar atendiendo a mi capacidad auditiva, ya que estoy en un lugar fijo y con las mismas personas que ya me conocen. 

Desde que terminé la carrera empecé a sentir la necesidad de poder comunicarme mejor con la gente y busqué ayuda para aprender la lectura labial, así fue como entré en FUNCASOR (Fundación Canaria para el Sordo), donde conocí a una persona maravillosa, un gran profesional de la logopedia y la psicología, Miguel Ángel Velásquez, que desde entonces me ha ayudado muchísimo. Fue él quien me puso en contacto con la Clínica Barajas, una de las pocas instituciones en España dedicada exclusivamente a la otorrinolaringología, audiología y logopedia. Es ahí donde me hice las pruebas para ponerme unos audífonos, que aunque los tuve durante un año, los especialistas de la clínica me explicaron que no eran para mi, que lo que necesitaba era el implante coclear. Me costó otros dos años, uno probando los audífonos y otro para asimilar mi total sordera, antes de decidirme a operar. Con la ayuda de Miguel Ángel, fui superando todos los obstáculos, dudas e incomprensiones. Él, reunió a mi familia y les explicó con claridad lo que suponía realizar dicha operación. Encontré en las personas más cercanas a mi todo el apoyo que necesitaba para que el implante y sobre todo la rehabilitación fuese al cien por cien eficaz. 

Hace ya poco más de un año, en el Hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria, gracias al Doctor Ángel Ramos, mi vida inició un nuevo rumbo, muy positivo, en el que todavía estoy, ya que sigo mejorando con la logopeda Concepción Blanco. A la cual acudo en sesiones de dos días a la semana, pero considero que la rehabilitación empieza desde que te levantas hasta que te quitas el implante para dormir. Aunque también, el apoyo y el compromiso de mi familia están contribuyendo en mi rehabilitación. Hoy en día, prefiero no estar pensando que hubiera sido de mi vida, si me hubiera implantado antes, creo que llegó en el momento oportuno cuando me sentí preparada para recibirlo y asimilarlo positiva y plenamente. Considero que soy una persona que paulatinamente he ido superando todos los obstáculos que la vida me ha puesto por delante. 

En la actualidad, con el implante, la música todavía, no me crea emociones, a no ser que la sienta con imágenes, vibraciones y el tacto, sigue siendo para mi un conjunto de ruidos. Tengo que prestar atención para diferenciar la melodía y sólo tengo el recuerdo auditivo de las canciones infantiles. Aun tiene más sentido “oír” con el tacto de las vibraciones, que con el oído. Por eso cuando empecé con el implante pasaba totalmente de ella. En cambio, me causaba una gran fascinación y necesitaba más, concentrarme para entender las palabras de la gente y comunicarme oyendo. Es ahora cuando la logopeda me ha hecho comprender la necesidad de relacionarme con ella, por ello pongo la radio en el coche, para así ir incluyéndola poco a poco en mi memoria auditiva. 

Hoy en día después de un año con el implante, aún no he logrado hablar por teléfono. Pero soy conciente de que puede que no lo consiga, por ello prefiero no preocuparme al respecto. Las nuevas tecnologías han sido un avance fundamental, el sms de teléfonos móviles, el correo electrónico, chat, webcam, etc. son elementos que contribuyen a sentirme perfectamente integrada en las nuevas fórmulas de comunicación social y ser así más independiente. 

Gracias al implante, he comprendido que mi sordera era profunda desde hacía más de 10 años. No era consciente, sabia que no entendía, pero como creía que oía, no aceptaba que era totalmente sorda. Voy a contarles tal como lo entiendo yo, al no nacer sorda e ir perdiendo el oído lentamente, mantuve siempre la memoria auditiva de mi voz, por eso aunque no entendía a los demás, tenia la sensación de que les oía, igual que me “oía” a mi. Mi familia en primer lugar, y posteriormente profesionales, como Miguel Ángel, hace ya bastantes años, que me corregían, cuando pronunciaba incorrectamente las palabras, pero yo no lo entendía, porque como mi cerebro sabía lo que iba a decir de forma correcta, estaba totalmente engañada. Por supuesto, ahora se que no era lo que en realidad había dicho y tengo la seguridad de que si me oigo y me puedo auto-corregir. Todo el mundo me lo confirma ahora hablo muchísimo mejor. 

El implante me ha abierto otro mundo, para mi fascinante, el de la comunicación oyendo sin recurrir al lenguaje escrito, durante muchos años todos me tenían que escribir si querían comunicarse fluidamente conmigo. Ahora ya tengo la seguridad necesaria para poder participar en una conversación familiar, sin tener que pedir que me lo transcriban al papel. Sin embargo, todavía, no logro entender lo que se dice en la televisión sin ayuda de los subtítulos, pero cuando no los hay, puedo captar algunas palabras sueltas y eso me anima a seguir escuchando. Por supuesto, la radio es cuestión aparte, que tendré que ir superando poco a poco. 

Es una experiencia tan fantástica el poder entender a la gente, ya me puedo parar a hablar con alguien en la calle sin tener que llevar una hoja y un bolígrafo. Antes del implante, no lo hacia, ya que no todos están dispuestos a escribir y no me gusta estar molestando. La primera vez que entendí a un extraño preguntándome por una calle, casi se me salían las lágrimas de la emoción. Hasta me ha ayudado a entender la lectura labial, gracias al implante, me resulta más fácil y puedo utilizarla como una herramienta más a mi favor. Empezar a conversar con mis sobrinos de 7 y 5 años respectivamente, fue una gran emoción. Antes sin implante, hablar con los niños lo veía como misión imposible y ellos con los años habían aprendido a buscar forma de comunicarse conmigo, a través de gestos, y la mayor imitando a los adultos, a través de la escritura, ahora soy yo, quien les recuerdo, que puedo ir entendiéndolos si me ayudan hablando más despacito y así lo hacen. 

Otra cuestión nueva para mi son los sonidos acústicos a través del implante, todo es diferente me sonaba como algo metálico y mecánico al principio, pero ya ni me doy cuenta. No reconocía ni mi propia voz, tenía la sensación de que hablaba a través de un altavoz o un micrófono. Los sonidos son tantos y tan variados, que los que más me cuestan son los agudos que fueron los primeros que perdí y los más olvidados en mi cabeza, Al principio mi cerebro ni los “oía”, sin ayuda no era consciente de esos sonidos, alguien tenia que avisarme, por eso es tan importante el apoyo de los familiares y amigos. El problema es que ellos, no se paran a escuchar esos sonidos tan habituales y por eso es fundamental la ayuda de un profesional, que entienda por lo que estas pasando y sepa como orientarme y estimularme. 

La rehabilitación sin la ayuda de un profesional creo que sería imposible, hasta una persona que se haya quedado sorda hace poco, necesita una pequeña orientación para reconocer los sonidos a través del implante. La rehabilitación será mucho más corta que la que yo necesito, pero creo que es fundamental, para localizar, entender y asimilar los sonidos que no se ven, en el momento que los oyes. Hay ruidos como un coche, una moto, la sirena de una ambulancia o el avión, que se captan rápidamente, porque al mismo tiempo que los oyes los ves pasar, la complicación es, en los otros sonidos que oyes pero no logras localizar, sin la ayuda de otra persona, en mi caso los más agudos como puede ser caída de cristales, el canto de los pájaros, los silbidos etc. 

Nadie se puede imaginar lo complicado que es, habiendo sido sorda profunda durante una década, empezar a oír, lo extraño que resulta entender sin ver la cara. Cuando tuve que acostumbrarme a aceptar esa forma de comunicación, al principio me sentía muy insegura. Fue la logopeda la que me ha ayudado a superar este enorme obstáculo. Al principio te encuentras con la incomprensión de la gente que cree que el implante es como un milagro, colocarlo y ya empiezas, en pocos meses a entender todo, simplemente por ser post-locutivo. El implante me ha ayudado a ser ahora una persona más feliz que antes, menos insegura, con más vida social y enormes ganas de seguir disfrutando y conociendo el mundo de los sonidos y la comunicación auditiva. 

Finalmente decir que, desde hace unos meses, soy miembro de la Asociación de Implantados Cocleares de Canarias (AICCANAR), en la que he aceptado el cargo de vocal, de lo cual me siento muy orgullosa. Si bien aún no participo activamente en las labores de la asociación, espero muy pronto poder hacerlo. 

Si deseas leer contenido II, en la parte superior de este Blog Implantada Coclear Feliz, busca la pestaña "Contenido", das clic allí y busca el artículo 0288.

3 comentarios:

Rodolfo de Las Rosas dijo...

Hermoso testimonio, Marlene. Gracias por tu entrega...
Saludos

felicidad dijo...

Amigo Rodolfo, falta muy poco para que entres al maravilloso mundo del IC. Que "felicidad"

Rodolfo de Las Rosas dijo...

Dios te oiga¡¡¡ Felicidad... y que tus palabras sean para mi una realidad¡¡.
Porqué hace unos días, que no puedo descifrar ninguna palabra de lo que me hablan.
Cada vez estoy entendiendo mas lo que es ser "sordo".
Saludos

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