viernes, 16 de noviembre de 2012

0310. Testimonio: Ivonne Pitrois - Francia


Ivonne Pitrois

Escritora y activista sorda francesa

(*1880 / † 1937) 

Fuente: Cultura Sorda- www.cultura-sorda.eu. 



“Gracias a su compromiso y vocación de servicio salvó de la miseria y de la muerte a centenares de personas sordas en Bélgica y Francia. Tras la guerra, su esfuerzo fue reconocido por muchas instituciones públicas de ambos países”. 

La vida de la escritora y activista francesa que, con compromiso y solidaridad, revolucionó el mundo de la sordera y reformuló su propia adversidad. 

Ivonne Pitrois fue una escritora sorda francesa -primero conocida como autora de biografías y literatura para jóvenes- pero que cobró celebridad internacional por su activismo en favor de los sordos belgas y franceses durante la primera Guerra Mundial. 

Nació en París el 14 de diciembre de 1880, en el seno de una tradicional familia pudiente. Su madre era maestra y escritora, y regenteó por muchos años una escuela bilingüe inglesa. Lo más curioso de su infancia es que Ivonne nació oyente, pero se quedó sorda a los 7 años, según su propio relato, “como resultado de una insolación”. A consecuencia de la fiebre que le produjo, Ivonne perdió no solamente el oído, sino que también fue quedando poco a poco ciega. Este trágico proceso duró casi cinco años. Para cuando cumplió los 12, fue recuperando la visión, que le quedó, sin embargo, muy reducida. 

Su madre, desde que Ivonne era muy pequeña, se había encargado personalmente de su educación. Esta situación se acentuó luego de que la niña quedara sorda, por lo que fue educada en su propia casa. Así perfeccionó sus conocimientos del francés (que ya escribía y leía antes de quedar sorda), y además aprendió inglés. Ni ella ni su familia permitieron que las dificultades limitaran su desarrollo intelectual. 

Ya desde muy joven, entonces, Ivonne leía y escribía fluidamente en francés e inglés y “se sentía cómoda en ambas lenguas”, según escribió sobre ella una periodista sorda estadounidense en 1912. Además, leía los labios con gran eficiencia. 

Pero los idiomas no eran sus únicos intereses: la escritura era su gran pasión. Comenzó a publicar a los 17 años, en revistas y periódicos franceses y suizos. Al principio, sus trabajos eran mayormente traducciones del inglés al francés, pero pronto empezó a producir sus propios textos. 

Su libro Jeunes Vies, que publicó en 1898, alcanzó tres ediciones, y gozó de gran popularidad entre los jóvenes franceses de su época. Esta obra contenía biografías de varios personajes famosos, un género literario que fue de los más cultivados por Ivonne. 

Entre los trabajos que alcanzaron más difusión está la biografía que dedicó al Abad Charles Michel de l´Epée en 1912, cuando se cumplían 200 años de su nacimiento, lo que fue ocasión de grandes celebraciones entre los sordos europeos. El texto se difundió también en inglés a través del periódico The Silent Worker, editado por la escuela de sordos del estado de Nueva Jersey, en Estados Unidos. 

En este periódico, donde fue colaboradora regular desde 1906 hasta su muerte, daba a conocer al público de lengua inglesa la historia y la geografía de Europa. Su columna “Desde el viejo mundo” (From the Old World), ricamente ilustrada con fotografías, grabados y dibujos, dio a conocer en Norteamérica mucho de la vida de las comunidades sordas europeas. 


Según palabras de varios cronistas sordos del periódico, la obra de Ivonne había contribuido como pocas a acercar mutuamente a las comunidades de sordos de Europa y de los Estados Unidos. 


De este modo, Ivonne, junto a su trabajo de escritora, tuvo mucho éxito como editora, actividad que dedicó exclusivamente a la población de sordos y sordociegos. Estuvo a cargo de dos revistas: la Petit Silencieuse (la pequeña silenciosa), que empezó a publicar en 1913, dedicada a niñas y jóvenes sordas; y la segunda, llamada Le Rayon de Soleil des Sourds‐Aveugles (el rayo de sol de los sordociegos), que se inició en 1928 y estaba redactada en francés, pero en alfabeto Braille. 



COMUNICADORA Y SOLIDARIA 



Pero esta luchadora no solamente hacía el trabajo de edición, sino que además mantenía una activa correspondencia con centenares de lectoras y lectores. Ambas publicaciones se mantuvieron activas hasta la muerte de la autora. 

Como activista sorda, Ivonne fue asimismo miembro de la Societé des Gens de Lettres (Sociedad de las Gentes de Letras) y una de las propulsoras del “Cosmopolitan Correspondence Club”, que constituía una red de intercambio de información entre escritores de Europa y Estados Unidos a principios del Siglo XX. 

En 1914, cuando en Europa comenzó la primera Guerra Mundial, que acabó con la vida de millones de personas, Ivonne notó que entre las víctimas había muchos sordos. Así, empezó su trabajo a favor de los sordos aquel mismo año, cuando la Bélgica francófona sufrió el ataque alemán y centenares de personas sordas quedaron sin sostén económico, sin hogar y sin alimentos. Entre ellos muchos eran niños, cuyas escuelas fueron cerradas o cuyas familias habían perecido en el conflicto. 

Fue por eso que Ivonne comenzó a organizar colectas para ayudar a las víctimas. En principio se trataba de iniciativas locales, pero cuando la guerra comenzó también en Francia, hubo necesidad de recurrir a ayuda fuera de Europa. 


Para lograrlo, utilizó su influencia como escritora en los Estados Unidos. A través de sus contribuciones al periódico The Silent Worker hacía llamados para el envío de donativos, que se recogían entre la comunidad sorda norteamericana y se enviaban a las víctimas a través de ella. Así daba cuenta, en posteriores entregas del periódico, del modo en que invertía el dinero, y enviaba traducciones de cartas y fotografías de los beneficiarios.



Gracias a su compromiso y vocación de servicio salvó de la miseria y de la muerte a centenares de personas sordas en Bélgica y Francia. Tras la guerra, su esfuerzo fue reconocido por muchas instituciones públicas de ambos países. 



Luego de terminada la guerra, y tras la muerte de su madre, Ivonne comenzó a recibir en su casa a niñas y jóvenes sordas huérfanas o con problemas de adaptación y las tenía consigo hasta que lograba ayudarlas a encontrar su propio camino. 

Otro tema del que se ocupó la escritora fue la salud espiritual de los sordos de Francia, a quienes veía muy descuidados, en comparación con los de Inglaterra. En Francia, decía, había entonces unos 22 mil sordos, y un único pastor protestante que se ocupaba de ellos. Se trataba de M. Vigier, pastor parisino que sabía la lengua de señas. 

Este interés se vio reflejado en uno de sus poemas, que transcribió una periodista sorda estadounidense: “El pensamiento es más profundo que todo lo dicho, el sentimiento, más profundo que todo pensamiento. Las almas nunca podrán enseñar a otras almas aquello que es enseñado en el interior de nosotros mismos”. 

Luego de una vida apasionada y comprometida, Ivonne Pitrois murió en Francia el 23 de abril de 1937. Hoy es recordada por los sordos franceses y de todo el mundo como una de sus grandes figuras por su espíritu incansable y solidario. 

Publicado en:
Revista Oír ahora Y siempre 
Año 3 - Número 9 
Argentina - Septiembre 2012 
Páginas No. 42 y 43

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