lunes, 4 de febrero de 2013

0338. Testimonio: Santiago se implanta con mas de 60 años y ha vuelto a la cumbre profesional


Santiago se implanta con mas de 60 años y ha vuelto a la cumbre profesional

Su sordera le aislaba y ahora reconoce que pensar en jubliarse "fue una reacción egoísta"

España,05 de enero de 2013 

Santiago es un abogado de prestigio y gran aficionado de esquí que perdió la audición con 60 años, en un momento de su vida que disfrutaba del pleno éxito profesional. Tras un período de aislarse a causa de la sordera, el implante coclear le ha devuelto a la cumbre y a su familia.

En este relato Santiago comparte su historia con nosotros. Él y su encantadora mujer me invitaron a su casa hace poco, y me han inspirado mucho. Me ha encantado ver como Santiago se ha movido a nivel internacional para conseguir información, hacer contactos, y relacionarse con otros implantados antes de tomar la decisión de implantarse. Su guapisima mujer ha estado a su lado en cada momento. 

¿Cómo fue tu pérdida de audición? 

Mi pérdida de audición fue repentina (no sé si, propiamente, súbita) cuando ya tenía sesenta años, después de haber sido normo-oyente durante toda mi vida. Perdí la audición de ambos oídos en cuatro descensos repentinos y alternativos durante tres años; al final, terminé siendo sordo severo de un oído y sordo profundo del otro. Los médicos no tuvieron nunca clara la razón de mi pérdida auditiva: alguno opinaba que se debía a haber tomado grandes dosis de quinina en mi juventud, para prevenir la malaria cuando vivía en el trópico; otro la atribuía al fuerte estres profesional que padecía en aquellos años.

¿Estuviste completamente sordo durante un tiempo, ¿me lo cuentas?¿Cómo te pudiste comunicar?¿Cómo te sentiste? ¿Pudiste trabajar igual con ellos que cuando oías bien?¿Cómo reaccionaba la gente en tu ambiente laboral ante los audífonos? Te sentías perjudicado o vulnerable en algún momento o la gente lo aceptaba sin problema?

Estuve sordo, casi completamente, durante quince días, después de la última pérdida repentina. Mi reacción fue bastante resignada -casi optimista- lo acepté como un reto. Pensé que era el momento de jubilarme y dedicarme a leer y escribir, que es lo que siempre había querido. Sin embargo, pronto me hicieron ver mi familia y mis compañeros de trabajo que era una reacción egoísta, que me aislaba. Tuve la suerte de encontrar pronto a dos magníficos profesionales que me adaptaron dos nuevos audífonos con los que fui capaz de entender las voces en distancias cortas pero no en lugares públicos o con ruido de fondo; tampoco podía entender la radio ni la televisión y el teléfono lo entendía, con dificultad, a través de un bucle magnético y FM. Estuve en esta situación durante un año. Mi trabajo se resintió sensiblemente. 

¿Quién fue la persona que más te ayudó a tomar la decisión de implantarte? ¿Cómo reaccionó tu familia?

Las personas que más me ayudaron a tomar la decisión de recibir el IC fueron dos implantados a los que conocí en aquellos meses a través de amigos. La primera, una mujer americana, Sigrid, sorda casi completa desde los tres años, que había recibido dos implantes a los cincuenta y tres, hacía nueve años, y estaba feliz; decía que madrugaba para oír.... (Sólo la traté por e mail -en persona, la conocí un año más tarde, cuando ya tenía el implante; lloré al abrazarla- pero me facilitó mucha información y me puso en contacto, directa e indirectamente, con varios cirujanos). La segunda un español, Víctor, bastante más joven, implantado de un oído desde hacía cuatro años, también muy contento; fue la primera persona a la que vi usando un IC y me dejó palparle el cráneo detrás de la oreja, animó a implantarme -como ya me recomendaban dos especialistas- con un argumento muy simple: por el oído que te van a implantar ya no oyes nada y no tienes nada que perder.

¿Cómo elegiste el médico, y dónde implantarte?

En aquellos meses yo viajaba con frecuencia a Estados Unidos; tuve la suerte de poder consultar (a través de mi amiga Sigrid) con un gran especialista norteamericano, el Dr. Niparko del Johns Hopkins University Hospital, que tras conocer mis antecedentes, me dijo con contundencia que tenía mucho que ganar con el IC. No quiso ser él el que me operara porque -me dijo- en España había excelentes cirujanos, con gran experiencia en IC, que podían hacerlo con toda garantía. Le pedí algunos nombres y me dio dos. Consulté a uno de ellos en Madrid que me dijo que el éxito quirúrgico de la operación podía garantizarse casi al cien por cien pero que el resultado práctico, en términos de audición, variaba bastante en función de las circunstancias personales y de lo que cada uno esperaba del implante; añadió que la adaptación podía durar hasta un año. Esta consulta me hizo dudar de la conveniencia de implantarme. Tres meses después, consulté al segundo de los cirujanos que me había mencionado el Dr. Niparko, el Dr. Manrique, de la Clínica Universidad de Navarra. El Dr. Manrique fue mucho más optimista que su colega con respecto al posible resultado práctico; sin garantizarme nada, me contó que tenía varias decenas de pacientes con una situación parecida a la mía - pérdida reciente casi total de un oído y restos auditivos en el otro- y que todos estaban muy satisfechos con el IC. Tomé la decisión de implantarme, y pedí fecha para hacérmelo en esa Clínica con la que, afortunadamente, tenía un seguro de hospitalización que abarataba considerablemente la operación aunque no cubría el coste del implante. Me operé en marzo de 2010.

¿Me cuentas el postoperatorio, cómo fue, y que sentías antes de activar tu implante? ¿Qué expectativas tenías?

El postoperatorio fue muy sencillo. Aunque llevé durante un par de semanas un aparatoso vendaje detrás de la oreja, no tuve molestias de ningún tipo e hice una vida relativamente normal. A los quince días, creo, me quitaron los puntos y mes y medio más tarde -en mayo de 2010- me activaron el aparato. Estuve muy tranquilo y confiado durante todas esas semanas.

¿Qué hiciste para re-habilitar tu oído implantado? Fue largo antes de sacar un beneficio de ello? ¿Cómo describes el sonido que tienes con tu implante?

La activación del implante me hicieron en la misma Clínica Universitaria de Navarra. Fue muy impresionante. De repente, empecé a oír a gran volumen, como si fuera una radio antigua mal sintonizada. Oía mucho, pero no entendía nada. Esta situación apenas duró unos minutos, hasta que la Dra. Huarte -que dirigía el equipo de adaptación- me dijo, creo que por escrito o por señas, que dijera yo alguna palabras. Lo hice y fue como un milagro: por primera vez en mucho tiempo oía, entendía y reconocía mi propia voz; después, entendía también la de la Dra. Huarte y su enfermera. Pasé a continuación al despacho de la especialista que se encargó durante dos semanas de "entrenarme" para oír con el nuevo oído artificial. Fue bastante rápido para entender las voces: al cabo de dos horas subió mi mujer, me habló en un tono normal y la entendí perfectamente, reconociendo incluso su tono de voz -fue muy emocionante, claro- aunque en su timbre, como en el de todas las demás personas percibía algo como metálico, como las voces de los robots o los marcianos en las películas; pero, repito, lo entendía todo y reconocía su voz. Las voces, durante algunos meses, me sonaban un poco artificiales, como "pijas", si se me permite la expresión. Los ruidos, en cambio, me costó más tiempo identificarlos todos, en torno a los quince días que permanecí en Pamplona para la adaptación haciendo los ejercicios de oír sin ver en pantalla la imagen que producía el ruidos (perro ladrando, agua cayendo, viento soplando, coche frenando...) hasta unos segundos después. Quiero subrayar una cosa: no se trató de aprender a oír, como se dice muchas veces; para mí, al menos, se trató de exponerse a oír en distintas circunstancias, distintas voces y sonidos que, una vez identificados, quedan definitivamente "activados", sin haber hecho un esfuerzo por aprenderlos (como ocurre con un idioma extranjero).

¿Tu vida ha cambiado con el implante? ¿Alguna anécdota?

Mi vida ha cambiado radicalmente para bien en lo familiar y en lo profesional. He vuelto a ser el que era antes de comenzar las pérdidas de oído. Oigo y entiendo a mis nietos (bueno, a mi nieta no muy bien porque tiene poco más de un año y habla con lengua de trapo) aunque a veces al mayor de ellos, que tiene cuatro años, le pido que me repita lo que dice, y él protesta: "¿Cómo no me entiendes si tienes puesto el implante?" (Sabe que, a veces, cuando me baño por ejemplo, no lo llevo). En mi trabajo he recuperado mis antiguas funciones y he asumido nuevas responsabilidades que incluyen participar y dirigir muchas reuniones. Dos años después continúo mejorando en algunos campos. En los lugares con techos altos y mala megafonía, como las iglesias, no lo entiendo todo. En estos momentos todavía me cuesta comprender la televisión en inglés (pero mi mujer dice que soy muy exigente, que tampoco antes la entendía muy bien). Esquío con el implante bajo el casco, oigo la nieve crujir bajos mis tablas, oigo a mi mujer cuando me llama y, sobre todo, oigo a los que vienen por detrás. Por cierto, ayer, esquiando en Baqueira, con una niebla espesísima, me guíe siguiendo a un grupo de esquiadores ciegos con el chaleco reflectante de la Fundación ONCE. Al llegar abajo estuve charlando con ellos, les confesé que yo era sordo con un IC y estuvimos comentando que algún día llegará también el ojo biónico en el que está trabajando el Dr. Graham Clarke, el mismo que hizo el primer IC en Australia hace 25 años, si no me equivoco. (Por cierto, lo que tiene mérito, es esquiar siendo ciego sin más guía que los cascabeles que hace sonar el monitos que va a la cabeza del grupo...)

¿Recomiendas el implante a todos o no?

Creo que esa respuesta sólo la pueden dar los médicos. Si ellos dicen que es recomendable y las circunstancias del candidato son similares a las mías, me remito a lo que digo más arriba.

¡¡Feliz año y un abrazo!!!   Santiago

Consejos sobre el casco de esquí:
Dale, el casco que yo uso es el de la foto, de forma esférica (marca Helmet) y un poquito más grande del que me correspondería. Es la tercera temporada que lo uso y me va muy bien. No me molesta, no se mueve el implante, no hay riesgo de que se caiga o moje, y oigo bastante bien con el casco puesto. Yo creo que es cuestión de probar varios y ver cuál es el que no molesta, porque el lugar de la cabeza donde llevamos colocado el implante no es el mismo en todas las personas, creo, por lo que yo he visto. Por cierto, hoy he comprobado, con un casco prestado, que muchos de los cascos que tienen a la altura de la oreja una parte blanda para permitir oír mejor a los normoyentes, me permite a mí oír el teléfono cosa que con mi casco actual (sin esta ventanita blanda) hago con dificultad, y, probablemente, me permitirá también oír mejor las conversaciones.

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