martes, 16 de abril de 2013

0223. Testimonio: Elvi Soler Sanfélix - España




La historia de Elvi Soler Sanfélix


Los otorrinos del Hospital de la Ribera de Alzira (Valencia) han cambiado mi vida.

Hola Me llamo Elvira Soler Sanfélix, tengo 33 años y vivo en la localidad de Alginet (Valencia). Estoy casada y tengo un hijo.

Hoy me gustaría compartir una historia con todos vosotros que a mí me ha cambiado la vida y que puede ayudar a muchas personas que están en mi misma situación.

Todo empezó cuando era pequeña, sobre los tres años de edad, mi vida era normal y feliz como cualquier niño, de repente una mañana me levanté y mi vida cambió. Mis padres se dieron cuenta de que no oía, que algo pasaba, me llevaron al médico para ver que me ocurría.

Para toda mi familia fue un duro golpe, una tristeza enorme invadía mi casa, ya que, en ningún momento iban a pensar que una de sus hijas se quedará en ese estado; desde ahí mi familia ya no era la misma, porque pensaban que estaba limitada para todo, no podría comunicarme, no podría escuchar música… todo era un impedimento para mí pero para mis padres no. Querían saber que me provocó esa sordera y en qué grado me había afectado así que no se rindieron y acudieron al hospital en busca de respuestas.

Mediante unas pruebas el otorrino les explicó que los nervios auditivos se rompieron sin saber cómo y que lo mejor para mí era llevarme a un colegio de sordomudos pero mis padres no estaban del todo convencidos y decidieron contratar a una logopeda particular llamada Encarna Oliete de Valencia.

Iba tres veces a la semana y el resto al colegio de Pepita Greus de Alginet, donde aprendí a hablar correctamente, a escribir, a leer y sobre todo, lo más importante, a saber relacionarme con la gente.

Yo era muy exigente conmigo misma desde el primer día que empecé a ir allí, siempre me sentaba en la primera fila para poder leer los labios a la maestra, pero he tenido momentos muy malos ya que hay personas que desconocen este tipo de discapacidad y no se dan cuenta que sin querer pueden hacer mucho daño; uno de esos momentos era a la hora de hacer dictados en clase, yo no podía hacerlos, pero en ningún momento me vine abajo, sino entendía algún tema o cualquier explicación que se hiciera en clase yo se lo decía a la logopeda y ella con tranquilidad me lo explicaba, me ha costado mucho aprender pero gracias a la compresión, la paciencia y el cariño de Encarna he podido llegar a ser la persona que soy hoy en día.

Poco a poco fue enseñándome a hablar, a comprender, a expresarme delante de la gente y muchísimas cosas. La verdad es que estoy verdaderamente agradecida, tanto a mis padres, a mi hermana como a esas personas que me han apoyado desde el principio y por supuesto a mi logopeda, que si no fueran por estas personas los conocimientos que he aprendido no los tendría e incluso no podría entenderme ni con mi propio hijo.

Han pasado treinta años desde lo que sucedió, sin oír muchas cosas, pero gracias también a la tecnología hay audífonos para poder escuchar y poder enterarme de las cosas que me dicen y con esta discapacidad mínima de audición para mí era bastante, era feliz.

Yo pensaba que no encontraría a nadie con quien compartir mi vida, tenía miedo de que se aprovecharan de mí, de que no me aceptaran por mi discapacidad, he vivido situaciones difíciles y me vine muchas veces abajo, pero tenía la esperanza de encontrar al amor de mi vida y fue así. Apareció en mi vida un gran hombre, Paco, que en el día de hoy es mi marido; él siempre me ha apoyado, siempre ha estado conmigo y me ha ayudado en todo.

Hablando un día con mi marido comentábamos la idea de tener un hijo, yo tenía mucha ilusión pero tenía muchísimo miedo, el no poderme comunicar con él, que no me entendería, que sufriera por mí…

Pero me hice la idea y decidí tenerlo porque confié en mi misma y me prometí que iba a hacer todo lo posible para que mi hijo no tuviera ningún problema.

Mi hijo nació sano no hubo ningún problema, era feliz alcancé uno de mis sueños ser mamá y cuando tuve a mi hijo en brazos me armé de valor para seguir adelante y demostrar al mundo que una madre sorda puede educar a su hijo como cualquier otra madre.

Ahora me doy cuenta que no tenía porque haber pensar así, tener a mi hijo es lo mejor que me ha pasado. Ha habido momentos en la vida de mi hijo que he notado que ha ido madurando más que los otros niños y me ayuda mucho. Un día fuimos a casa de mis tíos y el novio de una de mis primas me contó que mi hijo le había dicho que le daba mucha lástima mamá, que porqué no podía oír como las otras mamás y cuando la llamaba no se giraba, pobrecita mamá decía él. Y Sergi le contesto que no se preocupará que su mamá le quería mucho y que no pasaba nada, yo me puse a llorar y me sentí mal, porque no quería que mi hijo pensará así.

Fuimos a ver la cabalgata de reyes de L´Alcudia y vimos a un amigo de mi marido que había sido operado de un implante coclear en el Hospital Clínico de Valencia y nos contó que era lo mejor que había hecho en su vida porque podía oír muchas cosas, me dijo que lo hiciera que no tuviera ningún miedo en operarme, que con esa operación mi vida sería otra, como si volviera a nacer.

Me paré a pensar, ya que, uno de mis sueños era poder volver a oír, ¿Por qué no operarme?, pero ese miedo existía en mi, por si no era seguro, por cualquier cosa, entonces a partir de ahí empecé a interesarme en buscar información, investigar otros casos y los pasos que tenía que dar para llegar a la operación.

Me decidí y fui al médico de cabecera, para que me informara y poder establecer una cita con el otorrino del Hospital de la Ribera de Alcira (Valencia) para hablar sobre la operación.

Yo tenía la esperanza de poder operarme, tenía mucha ilusión de volver a oír perfectamente pero también el miedo de que me dijeran que no pudiera ser operada. Acudí a la cita y desde un principio, sin hacerme ningún tipo de prueba, me comentó que era complicada mi situación, que no tenía muchas posibilidades de poder operarme. Me puse a llorar, se me caía el mundo encima, ni si quiera tenía ganas de seguir adelante, para mí ese momento era el peor de mi vida. Mi marido preocupado por mi estado hablo con el médico que me atendió, les dijo que por favor me realizaran las pruebas oportunas para asegurarse de que no me podían operar. Las pruebas serian al día siguiente.

Yo cuando me lo dijo, al principio le dije que no, tenía miedo de que me volvieran a decir lo mismo y venirme abajo, pero me lo contó y decidí ir, hablar con otro otorrino llamado Javier Gisbert. Me sometió a unas cuantas pruebas y vio que ni forma de expresarme era bastante correcta y que gracias a esto me dijo que iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos para que yo pudiera volver a oír.

Al contrario que el día anterior que para mi fui un infierno, ese día me emocioné muchísimo viendo que si que había solución y se lo comuniqué a todo mi familia…. Vi que mi sueño se estaba haciendo realidad.

Desde ese momento me sometieron a muchas pruebas y es donde conocí a unos logopedas Jorge y Carlos que estuvieron conmigo en todo momento; me cuidaban, me tranquilizaban y me preparaban hasta el día de la operación. En la prueba del tac vieron que todo lo que tenía dentro no estaba en su sitio, y el doctor don Javier Gisbert les dijo a mis padres que esto que me paso fue de una caída, un golpe que me di sin darme cuenta en la cabeza. Al fin mis padres supieron lo que me había pasado.

Tres días antes de la operación me fui con mi familia de viaje para despedirme de mi sordera.

Llegó el día y estaba muy nerviosa, no pude dormir en toda la noche. Me operaron el día veintidós de julio, la operación salió muy bien. Han pasado ya algunos meses y estoy reconociendo mucho los sonidos y de poco voy captando los más agudos, finos y ocultos. De momento no puedo diferenciar bien las palabras tengo paciencia.

Poco a poco diferenciare bien las palabras con la ayuda de los logopedas Jorge y Carlos que estoy siguiendo haciendo rehabilitación.

Quiero hacerles  llegar mi felicitación por el buen trabajo que estáis llevando A LOS LOGOPEDAS CARLOS Y JORGE, A MAR POR LA TECNOLOGIA DE IMPLANTES COCLEAR, A LAS ENFERMERAS POR SU SIMPATIA,  AL EQUIPO DEL MEDICO DE OTORRINO RAFAEL RAMIREZ…, Y AL JEFE PRINCIPAL DE TODOS LOS PREPARATIVOS DE LA OPERACIÓN DON  JAVIER GISBERT, mi vida ha cambiado completamente, se ha cumplido el mejor sueño de mi vida, oír la voz de mi hijo. Sé que todavía me queda muchísimo trabajo, pero soy feliz y no me cuesta ningún esfuerzo las sesiones de logopedia.

Gracias a todos los que me habéis apoyado desde el primer momento haciéndome sentir una persona normal y gracias a los que habéis hecho realidad mi sueño, poder escapar del silencio.

Ver artículo  http://www.bionicear-europe.com/

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