martes, 19 de agosto de 2014

0585. Marcos: el pequeño guerrero que ganó la batalla de la integración


Marcos: el pequeño guerrero que ganó
la batalla de la integración
Por:José María Costa
Viernes 15 de Agosto de 2014

Hace una semana, conocimos a este nene hipoacúsico cuando su mamá subió un video a Facebook donde mostraba su alegría al saber que podría ir al mismo colegio que sus hermanos. Ahora, su historia contada por él y toda la familia. 

EN PRIMERA PERSONA
Marcos y su deseo que está pronto a cumplirse

Marcos luchó desde las primeras horas de su vida. Nació prematuro, con neumonía y a las 16 horas de llegar al mundo entró en paro cardíaco y los médicos lograron revivirlo.

La historia no termina ahí: ese mismo día debieron suministrarle un antibiótico tan fuerte que le provocó hipoacusia, que fue descubierta a los dos años de vida cuando sus papás no entendían por qué no podía decir ni una sola palabra, a pesar de su gran inteligencia y de hacerse entender.

Luego vino la operación para colocarle un implante y el volver a empezar para perseguir un sueño: compartir el mismo colegio con sus hermanos, un sueño que está a pocos meses de cumplir.

El jueves llegó la tan ansiada noticia y el video del momento rápidamente se viralizó. Desde allí, todos comenzamos a conocer un poquito de la historia de este pequeño guerrero.

“Estábamos muy preocupados porque él no hablaba. Era muy sociable, miraba todo, sonreía, pero no hablaba. Entonces dije: 'Si a los dos años no dice mamá, es porque pasa algo'”, cuenta su mamá, Mariana Rodríguez Varela, en una charla con TN.com.ar

Tras una audiometría, se confirmó la hipoacusia y la novedad significó un volver a empezar para Marcos y toda su familia: “Fue un shock, un golpe muy fuerte. Pero, a la vez fue una felicidad saber qué tenía. Luego fue aceptar lo que pasó y ver qué camino seguir”.

“Yo me desesperaba porque él aprendiera el valor del lenguaje. Que eso nos ayudaría a comunicarnos. En los primeros meses aprendió a decir: mamá, papá, auto y agua”.

“Vos contás las palabras que va diciendo. Las vas anotando como si fueran un tesoro. Y mi mamá me dijo: 'Mariana viste cómo cuando algo te cuesta y te esforzás tanto, te da tantas alegrías'. Así fue cada pasito de Marcos”, recuerda emocionada la mamá, con Jaime en sus brazos, el menor de los seis hermanos, de apenas 10 meses y que ya camina solo por toda la casa.

VOLVER A EMPEZAR A LOS 4 AÑOS

Marcos logró aprender 20 palabras hasta los 3 años y allí comenzó a barajarse la posibilidad de que fuera operado para colocarle un implante coclear que mejorara su audición.

“A los 4 años lo operaron y le pusieron el implante porque necesitaba escuchar más. Para él fue muy duro porque cuando te colocan el implante es como tener que volver a hablar de nuevo. Es como si tuvieras que aprender otro idioma, porque el oído escucha diferente y tiene que volver a aprender todo”, dice Mariana.

“Ahí fue el primer momento en el que él se puso mal. Lloraba porque no entendía. Por ejemplo, vos le decías ´la pelota´ y él no entendía. Sabía la palabra, pero tenía que volver a aprender todo de nuevo”.

Pero las ganas de Marcos y el apoyo de su familia fueron los pilares que lo llevaron a volver a empezar, por tercera vez a tan corta vida.

Su objetivo y sueño era uno solo y así lo expresaba de puño y letra el propio Marcos: "Yo quiero ir al colegio que mis hermanos ... Sé que un día voy a poder jugar con ellos en el recreo..."


PERSEGUIR UN SUEÑO QUE SE MATERIALIZÓ
ENTRE MILANESAS

“Sabíamos que teníamos que dar muchos pasos chiquititos y no apurarnos. Por eso nos habíamos puesto como meta muy lejana lo del colegio. Para que él no sufra esperando y tampoco nosotros”, cuenta Mariana mientras en la casa comienzan a retumbar las risas y los gritos de todos los hermanos.

“Marcos sabía y confiaba en nosotros, en el colegio y que iba a ir con sus hermanos cuando fuera el momento. Cuando me dijeron en el colegio, no les pude contar a los chicos porque mi marido Agustín estaba de viaje. Pero ni bien llegó, no se aguantó ni 10 minutos, los juntamos a todos en la mesa, por eso estaban todos en la mesa con las milanesas, porque ni siquiera aguantamos a comer”, recuerda con los ojos brillosos la mama de Marcos.

“Ninguno de los chicos sabía de la noticia. Se enteraron todos juntos”, confiesa y el dato es confirmado más tarde por Ángeles, la única hija de la familia: “Yo pensé que nos iban a decir que estaba embarazada de nuevo y que tendría otro hermanito”.

UNA GRAN FAMILIA, PARA CONTENER Y ACOMPAÑAR

“Cuando nos pasó esto, nosotros teníamos a los mellizos y Marcos nada más. Siempre quisimos una familia grande para acompañarlo y al año nació Matías”, explica Mariana que ya tiene seis hijos: Ángeles y Agustín (los mellizos), Marcos, Matías, Juan (de 4 años) y el pequeño Jaime.

Los hermanos aseguran que están contentos y ansiosos con la noticia. “Él quería todo el tiempo ir a nuestro colegio. Siempre me pregunta por los chicos del colegio y los chicos me preguntan por él. A veces él nos viene a buscar al colegio", dice Agustín antes de que Matías lo interrumpa y cuente que tendrán los mismos compañeros y amigos.

Para ellos, sólo faltaba la integración al colegio, ya que juntos juegan al fútbol y entrenan en el club de rugby cercano a su casa en la zona oeste bonaerense.

“Siempre tratamos de llevarlos a todos lados. Que esté integrado a todo el mundo. Por eso el colegio para nosotros era un paso muy importante”, agrega Mariana mientras se arma el partido de fútbol cuando el sol todavía no cayó en la fría tarde.

CON LA CABEZA PUESTA EN MARZO

En familia, cuentan los días para que comience el próximo ciclo lectivo y Marcos pueda compartir el día a día con sus hermanos: “Yo siempre lo llevé a la puerta del colegio de sus hermanos para que los chicos lo conocieran y preguntaran qué es ese aparato que tiene él, para que no sea algo nuevo. Que sea algo natural”, cuenta Mariana.

Pero las dudas también afloran ante el inminente cambio: “Lo primero que Marcos me dijo luego de conocer la noticia fue: 'Mamá yo los conozco a todos. Estoy contento'. Pero al otro día, me dijo: 'Mamá, yo tengo miedo. Tengo muchos mejores amigos en el otro colegio'”.

Es allí, donde una vez más el apoyo de los papás vuelve a aflorar: “Antes era como que él vivía una vida paralela. Los hermanos veían todo el esfuerzo que hacía y se emocionaban muchísimo. Pero a su vez, él veía a sus hermanos, los actos en el colegio y las cosas que hacían y también quería estar con ellos. Como experiencia familiar eso será lo más lindo”.

Cae el sol y el frío se comienza a sentir más fuerte justo cuando llega el bizcochuelo de chocolate salvador para recargar energías. Rápidamente, todos se olvidan de la pelota y agarran una porción mientras hablan y sueñan sobre lo que se viene para toda la familia, en especial para Marcos, que afrontará un nuevo desafió y cumplirá su sueño.

http://tn.com.ar/

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